Carlos Zanón, autor de un novelón que se titula Taxi

Oct
2017
18

Publicado por en Arte y cultura, Libros

No hay comentarios

Carlos Zanón ha publicado una nueva novela que se titula Taxi. Carlos Zanón forma parte de los escritores de novela negra de este país. Taxi es un novelón que no resiste las estrecheces del género, y es una obra espléndida, publicada en la colección ñ de la editorial Salamandra.

Cuando leía la novela de Zanón me venía la imagen de un muro céntrico que protege un solar vacío en cualquier ciudad, que podía ser, claro, Barcelona. Exactamente uno de esos trozos de historia donde se han ido pegando cientos de carteles unos sobre otros, donde las pequeñas ofertas de puestos de trabajo, de cuidado de niños o de alquiler de viviendas se colaban como podían. Un muro medio desconchado, antiguo, en unos lugares se distinguían carteles de conciertos, en otras partes permanecían mensajes políticos, también campañas comerciales, incluso los había de contactos, etc.

Desde luego no es estrictamente una novela de género, aunque haya ciertos elementos de intriga y, sobre todo, mucha realidad callejera, cotidiana o tan poco habitual como el autor ha querido conducirla.

Taxi relata el deambular de un taxista, Sandino, por las calles llevando y trayendo clientes de todo tipo. “Ayer le contaron que en Buenos Aires hay un local decorado con un corazón inmenso, rojo y agujereado, en el techo. La Catedral del Tango. Que treinta y tres golpes como los años de Cristo son necesarios para ablandar un pulpo y que el lesbianismo se cura. Que en Estambul, en el puerto, sirven mejillones  con arroz. Que venden a Messi el próximo verano. Que todo se arreglará. Que nada tiene arreglo. Que es necesario confiar en la gente. Hágame caso: no se fíe usted de nadie”.

O le piden una capilla pequeña para ir a rezar, o un club donde las chicas entren en el precio de las copas; se sube el que le pregunta si votará a los que aman a este país, a los de siempre, a los que ya no robarán más. Y le suceden cosas fuera de sus horas de oficio: si alguien te pierde parte de las cenizas de la abuela, la solución tal vez sea rellenar con arena para gatos lo que falta. En fin.

También tiene, hasta que todo se altera, hábitos fijos, como el de encontrarse desayunando en el Olimpo con su amigo Ahmed, el marroquí que luego le pedirá que si se lleva a París a su hermano, que sufre tentaciones radicales. También recoger a las niñas de Llámame Nat, para llevarlas al colegio todas las mañanas.

Y cuenta con amistades, Sofía, su colega de profesión, una persona complicada que se mete en un lío cuando alguien deja una bolsa con dinero y droga en el asiento de atrás. Las soledades de Sofía. Jesús, músico al que le da por rollos místicos, tiene la chaveta un poco despistada; por ejemplo trata de resucitar al hijo de una mujer cliente de Sandino. Héctor, el dueño del Olimpo, al que le quitó la mujer y con el que seguramente tendrá más que palabras, aunque por otra razón.

Una novela que hubiera podido tener tres mil páginas, o 20.000 más, o las que hubiera podido escribir Carlos Zanón de haber seguido escribiendo. Una verdadera novela río, no en el sentido decimonónico, sino en el de que lo ha dado todo, en torrente, vomitando. Es de esas novelas que, es cierto, se leen más con el corazón que con el cerebro, dejándote llevar por imágenes, historias, escenas, metáforas, personajes… Llena de contenido, sólo un par de ejemplos:

“El marroquí cae bien a todo el mundo, pero aun cayéndole bien a todo el mundo, podrían ser capaces de quemarlo en una pira si ese todo el mundo se pusiera de acuerdo en hacerlo”

“Nunca lo ha abandonado del todo la idea de que cada mujer que desea, quiere o ama es un lugar en el que guarecerse. Un número de la suerte. Un hospital para moribundos”.

Sí, las mujeres, muchas, por todas partes, en la cama, en el recuerdo, en el deseo, ¿en el amor? Sí, también Lola, pero a ella tal vez ya no la vuelva a ver. Lola, indispensable, a la que no puede regresar.

Y luego, como músico y persona que ha estado relacionado con ese mundo, me refiero al propio Zanón, que llegó a tener grupos de rock según escribía letras y poemas, la novela está salpicada de un buen montón de referencias musicales, además de cinematográficas. Y literarias, porque estamos hablando de un taxista lector, que siempre lleva un libro en el asiento del copiloto.

Carlos Zanón posee una aguda mirada cínica sobre ese mundo que cuenta, y que se parece mucho al mundo que le rodea. Una mirada desmenuzadora, además de su capacidad creadora. Es un atento observador de las gentes que pululan por su ciudad, Barcelona, y que ha logrado trasmitirnos sus impresiones, sus fantasías, sus relaciones, sus saltos fuera de la ley, o del sentido común. Y Carlos Zenón, además, es un magnífico escritor que consigue un resultado bien atractivo.

Carlos Zanón tiene un proyecto apasionante: Revivir a Pepe Carvalho. En 2018 aparecerá la primera novela. No puede ser el Carvalho de Vázquez Montalbán, pero será el Carvalho de Zanón, así que la esperamos con gran curiosidad expectante.

Escribe un comentario