De lo que no se habló en el debate atresymedio

Dic
2015
08

Publicado por en Sociedad

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Debate rancio en Atresmedia, en el que lo único dicho al corazón de los espectadores fue el último minuto de Pablo Iglesias. Debate en el que ese canalla (políticamente hablando) que es Rajoy, se dio a la fuga como cobarde y miserable que es (siempre en el sentido político, como lo es el montaje que encabeza esta reflexión, obtenido del facebook de Yo me tiro al monte). Debate en el que, por supuesto, faltó el quinto candidato que completa el equipo de los que se presentan en toda España con presencia importante, Alberto Garzón de Unidad Popular, porque hablar de UPyD es hablar del pasado, aunque tal vez también tuviera derecho a que se siga contando con él, de momento. Por cierto, ¿cuándo van a despedir a esa presentadora que interrumpe por dos veces a Pedro Sánchez cuando acabábamos de saber que era el que menos tiempo había consumido? Su estilo es de una irresponsabilidad que los telespectadores no precisan.

Yo tengo claro mi voto, que lo razonaré en unos días, tengo toda la información que necesito para establecer mi opinión; y por tanto fue un debate que no me aclaró nada, gris, plomizo, sabido, en el que todos cumplieron escrupulosamente con el papel adjudicado, incluido Pablo quien, eso sí, fue el único que sudó la camisa, al menos que viéramos. Además de hacer esa única intervención preparada para llegar al corazón, lo que subió su puntuación de manera destacada.

Lo que me ha hecho reflexionar el debate han sido los asuntos de los que no se habló en el debate de Atresmedia y que son vitales para saber a quién hay que votar. Nadie los sacó a relucir, entre otras razones porque no se hicieron preguntas sobre ellos, seguramente por ser los auténticos asuntos en los que no se puede escurrir el bulto y los más decisorios para nuestras vidas. Y es que el dibujo del debate, su planificación, no dejaba lugar más que para un debate sabido, manido. Me refiero como ausentes a los siguientes temas:

El TTIP o Tratado de Libre Comercio (Tratado Traidor) entre Estados Unidos y Europa que va a arrancar al pueblo la poca soberanía que aún le queda, entregándosela a las grandes corporaciones.

La Iglesia Católica, cuya relación con el Estado hay que reconducirla para terminar de una vez por todas con sus privilegios.

La sanidad, que al igual que la educación y los servicios sociales tiene que recuperar su capacidad perdida, su prestigio aniquilado.

La Ley Mordaza, que es la consolidación de un estado creciente en su carácter represivo y que ha recortado las libertades individuales.

La Cultura, la gran olvidada de la política nacional. Porque, ¿para qué se va a hablar de ella?, ¿acaso es necesaria? ¡Puaff!, pobres muertos de hambre, “¿de qué sirven?”, se dicen para sí los candidatos.

Europa, sobre todo, donde el papel que tienen que cumplir nuestros gobernantes es poner las instituciones como el Banco Central Europeo al servicio de los pueblos, y no al contrario como ocurre ahora. Sin aclarar qué hacer en Europa, con Europa, lo demás no vale un pimiento, como acaba de demostrar el pueblo griego.

De los Refugiados, cuya crisis hay que afrontarla decididamente con toda la solidaridad que se merecen.

No son una broma. Pero a los que organizaron no les preocupaba el futuro de España y de sus ciudadanos, sino de mantener atenta a la clientela con la corrupción, los pactos poselectorales, etc.

¿No resulta imprescindible conocer la opinión sobre los asuntos citados de los tres candidatos que estuvieron presentes, y del fugado y representado en diferido por esa joven que nadie sabía qué pintaba en el plató, sobre esos temas vitales? Pues parece que no estaban en el guion, y a mi esa decisión me alarma sobremanera y me lleva a concluir que esta democracia sobrevive bajo mínimos, que nuestros medios de comunicación están perfectamente controlados por el sistema, y que nos siguen tratando de engañar como a miserables un día tras otro.

Nota: Ha sido una enorme metedura de pata que no asistiera el candidato del PP a la Moncloa, de cuyo nombre ya ni me acuerdo; pero claro, hubiera sido una metedura mucho mayor que ese tipejo que no sabe hablar, que no sabe dialogar, que no sabe lo que es debatir, que es un verdadero energúmeno (en sentido político, claro, no vaya a ser que merezca una denuncia) se lo hubieran tragado los otros. Pero no preocuparse porque es, ya, un perdedor.

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