El sueño de la música en directo

May
2016
30

Publicado por en Arte y cultura, Sociedad

5 comentarios

Leí el titular periodístico de que “Todos los bares de Barcelona podrán ofrecer música en directo”, y que ” El ayuntamiento subvencionará la insonorización de los locales que quieran programar actuaciones”. El artículo en cuestión comenzaba con la frase “Llegó el día”. Fue hace unas semanas. Me produjo un vértigo emocionado. Era la noticia que esperaba leer desde hace más de treinta años.

Sí, es exactamente lo que he pensado  siempre que la administración tiene que hacer ante ese “problema”, parece que irreconciliable, entre actuaciones en directo y tranquilidad vecinal. Que tiene que hacer, que ha tenido que hacer y que no tendrá más remedio que terminar haciendo, cuando el sentido común prevalezca y la capacidad creadora tenga un lugar en la sensibilidad gobernante.

He conocido perfectamente el conflicto, he sido uno de sus protagonistas, me he indignado con las autoridades que mantenían en todo momento la amenaza de cierre o de multa al no resolver definitivamente las cuestiones planteadas que todo el mundo ignoraba cuales eran, aprovechándose directamente de la situación de falta de normativa clara y justa. Me acuerdo de cuando el concejal socialista del distrito de Centro donde estaba Elígeme, nos contaba entre guiños que habían frenado en el Pleno una protesta del grupo popular. Yo insistía en que no era eso lo que queríamos, queríamos tener plena legalidad, y que se nos ayudara a resolver cualquier dificultad o error que tuviéramos. Nunca ocurrió.

Es un enfrentamiento falso en el que se escudan para promover la política de tierra quemada, su idea de ciudad tranquila, dedicada al descanso. Frente a la libertad de actuaciones en vivo, que es lo que permite que el mundo artístico de la música crezca, y se creen circuitos para que los músicos y otros artistas puedan mantenerse. Y es mentira ese dilema. Porque incluso haciendo las actuaciones fuera de lo que se entiende por horas de reposo, existen problemas.

Consideremos el peor de los escenarios: que la música moleste a algún vecino. En principio, ¿a qué hora, hasta qué extremo se molesta? Es entonces cuando el ayuntamiento tiene que intervenir, con ayuda técnica “desinteresada” y con préstamos o subvenciones, para evitar la molestia.

Es como el rescate. Se ayuda a rescatar los bancos y las grandes empresas, pero no a los ciudadanos, ni a las pequeñas empresas. No importan las dificultades que provoca un partido de fútbol o tantos otros espectáculos masivos, no sólo se consienten, sino que se protegen, se mandan todo tipo de medios necesarios para su buen funcionamiento: policías, equipos sanitarios, etc. Pero no sólo se desprecia la actividad de un local de actuaciones en directo, sino que se persigue hasta, en muchas ocasiones, su cierre. Se les convierte en delincuentes.

No hay que molestar a una sola persona (aunque lo hacemos continuamente, entre otras razones porque la gente no sólo duerme por la noche, hay otros que duermen por el día, y en ese tiempo se tiene muchísima más permisividad). Pero si el reposo de todo el mundo es sagrado, también tiene que ser sagrado el desarrollo del arte, del espectáculo. Así que habrá obligatoriamente que conciliarlo.

Claro que esto falla sabiendo que la sociedad tiene un aprecio ínfimo por el músico, por el escritor, por el artista, por el creador.

En Barcelona ha llegado el día, con la existencia de un gobierno (el de Ada Colau) que ha considerado los razonamientos que yo estoy dando, que tiene sensibilidad, y que está dispuesto a ayudar y no a entorpecer una vida más placentera para todos.

Así, ya, todos los locales con licencia de bar, restaurante o cafetería podrán organizar conciertos de música amplificada, rompiendo así, entre otras cosas, el monopolio de discotecas y salas de fiesta. Y ello para “garantizar el derecho a la cultura” y de “fomentar la cultura de base”. ¡Bien!

Hay una condición: la música no podrá sonar en el dormitorio del piso vecino a más de 30 decibelios, antes de las once de la noche, y de 25 a partir de las once. En caso de no haber vecinos en el edificio contiguo, el máximo será 45 decibelios antes de las once y 40 después.

Eso es difícil de conseguir. Por eso aquí viene la decisión más importante de la noticia: crear una línea de subvenciones de 400.000 euros especialmente pensada para los pequeños locales; ya sea para su insonorización, para instalar registradores de sonido o para acometer obras para cumplir la normativa de seguridad. ¡Bien!

Es una realidad que hay bien pocas denuncias, porque las mayores molestias se provocan en la calle. Pues eso también es un problema de las autoridades, y desde luego no es mayoritariamente problema de las actuaciones, sino de la mera existencia de locales de copas. En cualquier caso, el ayuntamiento de Barcelona se plantea atajar también este aspecto creando una mesa de mediación que haga un seguimiento y solvente los problemas que puedan surgir.

Estas medidas acabarían con el miedo con el que los dueños de La Fídula en Madrid, por ejemplo, siempre amenazados, supeditados a las molestias de un vecino, tienen que hacer un trabajo digno, hermoso, una programación valiente, alternativa, bien rica.

¡Da una envidia cuando viajas por países en los que te encuentras actuaciones de grupos fantásticos en cada rincón al que llegas! Consigámoslo. Pongamos los gobiernos al servicio de las necesidades de todos los ciudadanos. Además, hay nuevas fórmulas que se desarrollan en la alegalidad, como la de los conciertos en casas particulares para amigos, que a veces se encuentran con el fanatismo de vecinos que no soportan actividad artística en sus proximidades, que también hay que legislar, siempre considerando deseos y necesidades sensatas de ambos. El ayuntamiento de Barcelona ha abierto el camino, esperemos que todos los demás ayuntamientos de España sigan su camino, y hasta lo mejores. De verdad, vivamos mejor, que podemos. O es que España sólo puede ser un país para mentecatos.

Tags: , , , , ,

5 comments

  1. Manuel Morales
  2. Carmen Abenza
  3. Nuria
  4. Vicenç Borras
  5. Carlos Ruano Sesmero

Trackback e pingback

No trackback ni pingback disponibles para este articulo

Escribe un comentario