¡Grande, Javier Krahe, cómo dueles!

Jul
2015
12

Publicado por en Miscelánea

3 comentarios

Tal vez el más original de los cantautores. Sin duda el más corrosivo, el más libre, el más desvergonzado. Puede que el más genial. Tú también te has ido, en lo que ya es una lista demasiado dolorosa.  Aunque no olvido a ninguno. Y lo has hecho en ese rincón de la geografía tan querido también para mí: Zahara de los Atunes, donde tan feliz he sido con Chus, mi compañera, donde pasamos el último verano de la vida de mi padre, donde mi hijo Daniel escuchaba flamenco y así se le hacía el oído al heavy, donde con más tranquilidad conversábamos, aunque nuestras conversaciones se daban en cualquier lugar.

Tenía que llamarte uno de estos días, sólo que se pasaban sin darme cuenta, abochornados por este calor, para enterarme de por qué tu año sabático, de si harías una excepción en algún momento. Hacía meses hablé contigo y con esa maravillosa mujer que es tu chica, para prepararte el concierto en Villalba con Kali Panoa. Un concierto que nunca darás, porque ya te has tomado un descanso definitivo, cabrón, dejándonos todavía más solos, más compungidos.

Que hagan otros tu reseña, que cuenten lo que has hecho, yo sólo te lloro y disfruto con las emociones que me llegan, las noches juntos, las partidas de billar, aquel sacar brillo a cualquier anécdota. Guardo una foto fantástica, estamos cara a cara, como si nos quisiéramos, pero acabábamos de tener la pelotera más gruesa que hemos tenido, fue aquella segunda noche, en el Elígeme, cuando grabamos en directo el LP  que te editamos.  En 1988.

1988.3.23-con-Javier-Krahe

Discutimos porque defendías que los músicos tenían que cobrar por la grabación del disco, que ya te había pagado, y por la actuación en directo. Yo pensaba que era pagar dos veces por el mismo trabajo. Seguramente tenías razón, desde luego que en defender a los tuyos, que siempre hiciste con rabia. Ganaste, claro.

¿A cuento de qué me acuerdo de esa escena? Pues porque me siento nostálgico, recuperándote de las sombras. Como las decenas de veces en que se han ido tantos otros amigos, muchos también comunes.

Déjame que te lo diga, ahora te ligan al Galileo, y claro que sí, desde luego el que no debería faltar en cualquier recuento por muy apresurado que sea es el Estar de Pedro (socio, hermano, agarrémonos fuerte a la vida); pero siempre se nos olvida el pasado, y durante más de una década, nuestra vida y la de muchos otros fue el Elígeme. Nos gastamos entonces un exceso, que muchos habéis pagado muy pronto, o que todos vamos saldando con deterioros diferentes. Ayer comías con ese otro buen amigo que es Pablo Carbonell, bebisteis buen vino, ¿Tierra Blanca?, buen atún tal vez, o parpujas, quién sabe, luego tu whisky, seguro. Me vienen los chipirones en su tinta que muchas veces compartimos en el Bocho, porque no te resignaste a vivir lejos del barrio, y ahí acabaste, en la calle Pez. Me disperso. Tantos amigos nos hicimos en aquel tiempo, que ahora nos toca sufrir con frecuencia.

A menudo hago el recuento, sobre todo cuando se suma alguien, como tú, y ya me canso. Pero lo bueno es quedarse con lo vivido. Y tú lo has hecho a tope, a tu manera. Este año que has cerrado de esta mala manera, ha sido un año triunfal, con todos los conciertos abarrotados (claro, tu colaborador Pablo Iglesias ha cumplido un papel importante en el último lanzamiento). Y habías decidido parar al darte cuenta de que querías componer, porque llevabas un año sin hacerlo. Y es que siempre has hecho lo que querías, tu único objetivo era vivir bien, ser feliz, y desde luego no la fama, ni ninguna de esas mierdas que a otros les atan.

Mira, ¿sabes lo que te digo?, que en lo que queda de año voy a ir a Zahara para tomarme un morrito de atún a la sal en el Juanito, para acordarme de tantos días contigo en el Triguito o en los chiringuitos de la playa, o en casa de Checho, o en la misma playa, allí donde todo el mundo sabía que se ponía Javier Krahe… en pelotas.

¡Con lo que me has hecho gozar, cabrón, con lo que te quiero, y no me has dado la oportunidad de organizar el concierto de Villalba! Me he quedado como un gilipollas. Claro, como no todo va a ser follar, vas y te da un infarto. Siempre has sido único. Te quiero, Javier. Annick, un beso enorme, cuídate.

¡Joder, cómo dueles!

3 comments

  1. Alena Collar
  2. Rosa Alvarez Andrade
  3. Juan

Trackback e pingback

No trackback ni pingback disponibles para este articulo

Escribe un comentario