John Franklin Bardin, un extraño suspense sicológico

Jun
2016
02

Publicado por en Arte y cultura, Libros

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Tal vez sólo se le conozca a Franklin Bardin  por lo que Guillermo Cabrera Infante dijera de él para introducirlo en el mundo hispano parlante, dijo: “Considero que hay en la novela policial tres escritores originales: Edgar Allan Poe, Dashiell Hammett y John Franklin Bardin”. Lo que hay de él publicado en España ha sido un descubrimiento para mi, de entre la ingente cantidad de libros publicados diariamente, de la que, en un porcentaje exagerado, ignoramos su existencia.

John Franklin Bardin fue un escritor estadounidense nacido en Cincinnati, Ohio, el 30 de noviembre de 1916, y fallecido en la ciudad de Nueva York el 9 de julio de 1981. Hijo de una esquizofrénica, estuvo toda su vida obsesionado con la locura y reflejó ese mórbido interés en una serie de originalísimas novelas de misterio. Eso es lo poco que sabemos de este autor que consiguió un puesto en una librería, lo que le puso en la senda de la lectura, para luego hacerse escritor trasladándose al barrio neoyorkino de Greenwich Village y escribiendo novelas negras, que tuvieron un éxito moderado, tanto bajo su nombre como bajo los seudónimos de Gregory Tree (Una Mortaja Para La Abuela) o Douglas Ashe, y terminar siendo, además, profesor de escritura creativa.

Sus tres obras más famosas han sido las únicas publicadas entre nosotros, la primera en 1996, y las otras dos apenas en el 2006: El percherón mortal (The deadly percheron,1946), El final de Philip Banter (The last of Philip Banter, 1947) y Al salir del infierno (Devil take the blue-tail fly, 1948), experimentaron una importante revalorización en los 70 cuando fueron descubiertas por los lectores británicos. Y desde luego ha pasado por los anaqueles de las librerías sin la menor gloria.

El percherón mortal quizá sea su novela más conocida. Delirante, extraña, imbricada y varios giros argumentales, sorpresas y casualidades. Macabra y sórdida hasta el punto de provocar una molestia en el lector, aunque una vez empezada es imposible abandonar su lectura: se lee en trance, como parece que fue escrita.

Es la paranoia del protagonista, la absoluta locura que lo envuelve, esa sensación de no resultar fiable nada porque su mente está trastocada, y la realidad que trasmite, esa realidad extraña foránea, también involucra al doctor Matthews, que también aparecerá como personaje en la siguiente novela. Y la cuestión es saber quién es en verdad Blunt y si lo que le sucedes en realidad o invento.

Al final, en este desquiciante libro también sucede lo que pudiera responder al esquema convencional del género negro, es decir, hay que resolver el embrollo para averiguar quién está detrás de todo.

En El final de Philip Banter Bardin nos retrata a un tipo alcohólico y mujeriego, razón por la que su matrimonio no anda demasiado bien, del mismo modo que pierde el trabajo. Antes de eso, una mañana encuentra una confesión firmada por él mismo, que él no recuerda haber escrito, donde cuenta lo que va a suceder esa próxima noche, y casi sucede tal y como se ha escrito. Luego hay una segunda confesión, y todo se confunde, se hace irreal, o no se sabe si cierto, pero Philip Banter va a terminar enloquecido.

Al salir del infierno cuenta que Ellen, tras un largo internamiento, regresa a Nueva York con su marido. No ha visto un teclado desde que sufrió la crisis nerviosa. Ahora quiere reanudar su carrera de concertista, y lo primero que busca al llegar a casa es su clavicordio. Pero está cerrado y no aparece la llave… el desasosiego provocado por el incidente, y la fría actitud de su marido, son los primeros detalles extraños que Ellen percibe a su alrededor. El principio de la pesadilla que esta punto de desencadenarse en su vida.

Lo cierto es que es un autor raro, y que estas tres novelas son muy especiales. Sí, de veras, raro es el adjetivo que mejor lo define. Y desde luego inclasificable. Puede estar tanto dentro del ámbito de la intriga, como en el fantástico o en el que no tiene género, rama de sicología, eso sí. Lo evidente es que la naturaleza mental de su madre le influyó hasta el punto de tener la locura como un mundo del que no salir.

Cada lector puede decidir si son obras para incluir en la serie negra, pero con las que naufragará en la atmósfera que crea magistralmente John Franklin Bardin: pastosa, oscura, siniestra, enajenada, angustiosa y cruel, en unas tramas que, sin duda, están en la mejor tradición del suspense sicológico.

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  1. Nuria
    • V.C.

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