Las puertas del infierno, de Crompton, importante novela sobre Kenia

Sep
2018
21

Publicado por en Arte y cultura, Libros

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Richard Crompton nació en 1973 en Manchester, pero vive en África Oriental desde el año 2005, primero en Tanzania y, desde el 2007, en Kenia, en Nairobi. Ha trabajado como productor y periodista para la BBC y otros medios internacionales. La hora del Dios Rojo fue la primera novela del detective Mollel, a la que siguió Las puertas del infierno, también protagonizada por el detective masái. Ambas novelas editadas por Siruela, la primera en 2015, y la segunda el año pasado.

«Un adictivo policiaco ambientado en Kenia, un lugar donde incluso la política local puede resultar mortífera». Ha dicho de esta última novela Ian Rankin, y yo pienso que es trepidante y que sabe engancharte desde el principio. Me ha gustado.

Tiene un hándicap, en ocasiones se regodea en el hecho de que el protagonista sea masái. Masai es una de las tribus de Kenia, y a lo largo del relato, en exceso para mi gusto al principio, ese tema está presente, su pasado, lo que representa ser masái, porque él no es sólo que pertenezca a la tribu, es que ha sido guerrero; el conflicto con los kiyuyus, tribu a la que pertenece la mayoría de sus compañeros, como Kiunga. Y esa presencia informativa, aunque relativamente asumida por el relato, en ocasiones estorba. Importante para quien le interesa el tema, que no es propio de la novela. Aunque no le sea ajeno del todo a la trama, ya que el propio policía se plantea en algún momento si esa herencia como guerrero masái puede ser un lastre para desempeñar su labor conforme a las normas del sistema.

En Las puertas del infierno a Mollel le han destinado en un pequeño pueblo en el Parque Nacional de Hell’s Gate como “premio” por haber denunciado la degradación en las altas esferas del gobierno de Nairobi. Aunque tal vez su papel en ese rincón del país tenga que ver con esa lucha contra la corrupción en la propia policía. En ese sentido, tal vez desde el lado correcto de la ley no resulte fácil discernir dónde reside la justicia. En eso anda, cuando una trabajadora de unos grandes invernaderos de rosas destinadas a la exportación aparece ahogada, y él tal vez confirme, efectivamente, que los tentáculos de la corrupción han alcanzado también ese remoto lugar del país.

De fondo, como ya hizo en la anterior novela: enemistades tribales, caza furtiva, poblaciones desplazadas, escuadrones de la muerte que superan en número y en armamento a las autoridades encargadas de detenerlos. El trato a la mujer trabajadora: la precariedad, cuando no directamente semiesclavitud de las operarias de estos grandes viveros; en definitiva, el papel de la mujer en la actual sociedad keniata, mostrando por ejemplo el pobre castigo que sufren los varones violadores. La presencia de empresas chinas, cuyas prácticas y actitud está a la altura del maltrato que los colonizadores europeos infringieron en su día… Y las turbias relaciones entre integrantes de las instituciones policíacas y judiciales con personajes y grupos de poder con oscuros intereses.

Mollel aparece en su trabajo como un investigador tenaz, valiente e intuitivo, que arriesga su vida para cumplir con sus objetivos, sumergido en las distintas realidades a los que la investigación le arrastra.

Desde la distancia no sabemos si realmente la Kenia actual es uno de los escenarios más complejos y fascinantes del continente africano, pero la radiografía honesta y convincentemente que hace Crompton del país, así nos lo traslada. Una nación cuyo desarrollo sigue trabado por el enfrentamiento entre el apego a las tradiciones y el avance irrefrenable de la globalización. Lo que, en cualquier caso, permite una gran riqueza a la hora de afrontar una trama como la que se cuenta su autor en Las puertas del infierno.

En 2010, Crompton resultó ganador de un concurso sobre relatos de fantasmas organizado por el Daily Telegraph. Animado por este éxito se lanzó a la escritura de su primera novela, La hora del Dios Rojo, que vio la luz en 2013, siendo traducida posteriormente a varios idiomas, entre ellos el castellano. Ha sido excelentemente recibida por crítica, incluso fue finalista del premio de Los Angeles Times a la mejor novela policiaca, y también por el público tanto en Kenia como en Gran Bretaña y Estados Unidos.

Una novela policíaca bien oscura, con giros inesperados, tan dura y fría como la realidad que refleja. Obsesiva, asfixiante. Buena.

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