Los movimientos sociales, según Tomás Alberich.

Feb
2016
01

Publicado por en Sierra Noroeste, Sociedad

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Tomás Alberich es un activista, milita desde hace años en Izquierda Unida, organización por la que fue concejal de Collado Villalba, y participa en el 15M de Villalba y de la Comarcal Noroeste. Es decir, un hombre conocido, sociólogo, que piensa y que actúa. Ahora ha publicado Desde las asociaciones de vecinos al 15M y las mareas ciudadanas. Breve historia de los movimientos sociales, que, por lo que acabo de decir, no es una pirueta en el aire, sino que aborda un tema que conoce bien, porque es algo de lo que ha formado parte en otros momentos históricos, y forma parte.

Este libro merece la pena. Para empezar porque está bien escrito, y eso no es tan frecuente como tendría que ser en el caso de ensayos. Luego, por lo dicho, porque todo el libro está impregnado, no sólo del estudio de la materia, sino de la práctica de su experiencia, además de su preocupación por el pasado.

Recuerda las distintas teorías más sobresalientes sobre movimientos sociales que se han dado en los dos últimos siglos, y cuya revisión con ojos de hoy tienen mucho interés.

Pero lo que a mí me ha interesado más del volumen, son los distintos Escenarios que marca y que componen la historia de los movimientos:

1.- Movimientos obreros, que otros autores señalan que serían los constituidos a favor de la abolición de la esclavitud y a favor de los Derechos Humanos

2.- Nuevos movimientos sociales: ecologismo, feminismo, pacifismo, antiautoritarios, de liberación sexual.

(En España llegan más tarde, con más dificultades, y bajo la forma de movimientos ciudadanos locales. Explicado esto por el túnel de terror de la dictadura franquista que significaba la vida, todavía en los años 50, 60 y hasta finales de los 70, es el tiempo de los balbuceos, de las grandes luchas obreras. Y del terror, y de la muerte, de los que la llamada Transición no se libró. En 1964 se hizo la Ley de Asociaciones; las primeras, las de vecinos. Hasta el 80, que es cuando se regula la participación en los ayuntamientos).

3.-  Década de los 80 (tercer escenario), el que corresponde a las ONG,s, al voluntariado, a las asociaciones de servicios, a los encuentros unitarios.

4.- En la década de los 2000 se da el cuarto escenario. Son los movimientos antiglobalización, altermundistas y foros sociales.

5. – Y finalmente, el 15M y alrededores.

Merced a esta descripción por escenarios, se entiende perfectamente que cada movimiento se origina como respuesta a las circunstancias de cada momento, generalmente, movimientos supranacionales, o que recorren la geografía de muchos o varios países porque la globalización se va imponiendo, ya desde aquel Mayo, tan parisino como de Praga.

Los movimientos sociales están en permanente movimiento, tanto en su propio interior, como naciendo, desarrollándose y muriendo para dar paso a otros, a otras fórmulas. Siempre dependiendo de las circunstancias ambientales, sociales, políticas, etc.

Tomás se centra en las que afectan a lo más reciente, a lo más palpitante, al 15M, haciendo críticas (en realidad autocríticas) valiosas que merecen la pena tener en cuenta.

“Aun las resistencias de las estructuras asociativas clásicas de sindicatos y partidos políticos, nuevas formas de ser y de actuar van desarrollando e impregnando las organizaciones”. Yo añadiría: “y demostrando que una nueva manera de hacer las cosas es posible”.

Habrá que ver si la nueva transición democrática que parece estarse iniciando, o que comenzó el 15-M de 2011, acarreará la creación de nuevos instrumentos de acción política y la desaparición, renovación y/o rehabilitación de los antiguos partidos políticos y sindicatos clásicos. Seguramente ese es el mayor interrogante planteado.

Un libro bien documentado, valiente, que no se queda en lo estudioso sino que baja al terreno de la experiencia. No sólo la de ahora, sino la de antes, entrando en detalles a la hora de contar la historia de nuestra Comarcal Noroeste, o de alguna de las asambleas participantes. Detalles algunos discutibles, pero merece la pena que comiencen a estar sistematizados.

Aunque hay pistas, falta profundizar en las razones del decaimiento de los movimientos sociales en este tiempo, tal vez sólo en razón a la lucha institucional, y cual es su futuro inmediato. Como todos, nacen, se desarrollan y se convierten en otras formas. En cualquier caso, creo que son muchas y que están, de una u otra manera, discutidas por las asambleas o en el aire de las que sobreviven. No cabían seguramente en el libro, porque sería otro, pero es la tarea que el movimiento, que no puede parar, tiene por delante.

Ahora sabemos, o confirmamos, que además de guerrear codo con codo con nosotros, también se miraba y observaba lo que estaba pasando a su alrededor. Que además de ser un activista, Tomás Alberich era un cotilla que le daba al cacumen. Aunque algo nos barruntábamos. Gracias, Tomás.

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