Nacionalismo o internacionalismo: Artur Mas es un mago

Oct
2014
01

Publicado por en Sociedad

7 comentarios

No soy independentista. Del mismo modo que por principio no soy violento, no propugno la violencia. Pero admito que las coyunturas, las circunstancias pueden obligar a una toma de postura diferente. Yo prefiero ser fiel al sentimiento que aprendí en mis combates juveniles: ser internacionalista. En el tema catalán reafirmo mi ser contrario a la independencia, creo que no hay ninguna necesidad, menos aún en la corriente existente de borrar fronteras, aunque sí me alineo con los que piden, exigen, que se dé la palabra al pueblo en un tema tan crucial, porque los que habitan allí son ellos, los catalanes.

Lo que sí soy es nacionalista cultural, sin dogmatismo. Defiendo la idiosincrasia de mi barrio, de mi ciudad, de mi región, de mi país, de aquello en lo que coincido: mi lengua, los rasgos comportamentales que me unen a mis vecinos, a los ciudadanos cercanos, las costumbres que he mamado y que tienen sentido (las que no, como las bestialidades que se le hacen a los toros, son costumbres que hay que dejar de una puta vez en el pasado, así como algunas bestialidades promovidas por la Iglesia Católica, por ejemplo), el arte con raíz española, etc. Y ahí estoy dolido, hasta enfurecido, viendo cómo la vida que me rodea se ha modificado sustancialmente, y se sigue modificando a marchas forzadas en favor de los hábitos y las costumbres de los estadounidenses, usando cada vez más su idioma de manera vergonzante. Eso me parece de una gravedad tan insoportable que no entiendo cómo no se organiza una revuelta para defender nuestra independencia de ese colonialismo, que empezó en mi juventud y que ahora ya ha triunfado de manera aplastante.

Apoyo la autodeterminación de los pueblos, estoy por dar la voz a los catalanes, aunque yo durante la campaña defendiera el no. Sin embargo lo de Mas me parece una tomadura de pelo, y cada día que pasa me convenzo más de que juega con el pueblo a su capricho.

Mas ha demostrado ser un gobernante sabio al echar culpas fuera. Su política recalcitrante, conservadora, idéntica a la del gobierno de Rajoy, parece no contar en todo este tiempo, ha sido tan astuto como para convencer a cientos de miles de personas que la culpa la tiene el otro. Ha sido capaz de hacer desaparecer del panorama su responsabilidad, la culpa de sus políticas en lo que sucede en Cataluña. Y a los independistas de izquierda (no sé muy bien cómo puede haber independentistas de izquierda) los ha embotado hasta el punto de conseguir su absoluta fidelidad al programa “masista”, impidiéndoles reaccionar ante su alianza económica con Rajoy, con Merkel y el capital que lo domina todo. Que es lo que realmente importa. Porque tal vez no lo vean, porque el conejo que Mas se ha sacado de la chistera les ha embobado y ahora el único Mal que distinguen es Madrid, sin percatarse de que el Mal lo tienen gobernando su casa, un Mal que aplauden fervorosamente cuando Mas firma un papelito, como si fuera una varita mágica que todo lo va a solucionar.

Y claro que Madrid tiene la culpa (el Madrid gubernamental, no el de los ciudadanos, claro), tiene la culpa directa de que todos los españoles sean más pobres (también los pobres catalanes), menos los ricos que ahora son mucho más ricos (también los ricos catalanes), que nos hayamos quedado sin la sanidad ni la educación que teníamos, que no haya consideración por las políticas de dependencia o hacia los mayores, que se haya perdido el respeto a las mujeres, a los diferentes, que a los pequeños empresarios les resulte prácticamente imposible sobrevivir frente a las grandes multinacionales que todo lo pueden, frente a las grandes superficies comerciales que todo lo ocupan. Y también de que hayan subido al punto más alto del altar la convicción de que Democracia significa votar cada cuatro años, y el resto del tiempo hay que permanecer callados, asintiendo lo que diga el poder hasta que al cabo de ese plazo tengas la oportunidad de cambiar las cosas (cosa sumamente difícil por los medios absolutos de propaganda y dominio que mantiene el poder establecido; y aunque mañana haya una remota oportunidad de que los de abajo seamos capaces de dar un vuelco, a pesar de que las reglas del juego están fabricadas a su imagen y beneficio). Claro que Madrid tiene la culpa de eso, y de mucho más. Pero en Madrid también la tuvo Esperanza Aguirre o ahora un tal Ignacio no sé qué, en Valencia Alberto Fabra o en Cataluña ese prestidigitador que es Artur Mas.

Si al referéndum (de una parte, claro, la que necesita votar, y luego que vote la parte de España que se llama Euskadi, etc.), no a la independencia porque ya habrá tiempo de explicar las razones para demostrar que es mejor estar juntos, ser solidarios, estar abiertos a las otras naciones en la búsqueda de la paz y de las condiciones que nos permitan a todos vivir mejor. Pero por encima de todo, sí por supuesto a echar fuera a Mas y a todos aquellos que hacen de la política una confrontación permanente con sus ciudadanos y una oportunidad para enriquecerse (ellos y sus amigos y sus familiares).

Tags: , , , , , , , , , , , ,

7 comments

  1. Carlos Reano
  2. Jesús Munárriz
  3. Marisa.
  4. Julia Gil
  5. Miguel Angel

Trackback e pingback

No trackback ni pingback disponibles para este articulo

Escribe un comentario