No entiendo de política

Ene
2016
05

Publicado por en Sociedad

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Yo no entiendo de política como se entiende formalmente, lo admito. Entiendo de la vida diaria de las gentes, de sus problemas y de la manera de resolverlos, de lo que se hace y de lo que debiera hacerse con lo que es de todos, con lo público. Es cuestión de entender de lo que te afecta, al menos. De eso entiendo. Pero no entiendo de componendas interesadas, de estrategias que sólo entienden quienes las esconden. No entiendo de Mas, ni del PSOE, no entiendo casi a ninguno, o, dicho de otra manera, no entiendo algunas cosas de los demás. Sí entiendo de la vida y del concepto de democracia que debiera ser. ¿Entendéis?

No entendía, aunque lo he ido entendiendo porque el asco se va comprendiendo de a poco, la alianza de Convergencia y Esquerra. No entiendo del empate a 1515 votos de la asamblea de la CUP, ni de la dimisión del que iba en el número 1 porque ya han dicho lo que entendía todo el mundo de la izquierda que debería hacer: un no definitivo a ese tipejo que es Mas, que quiere salvar su pellejo envuelto en una bandera catalana tejida a su conveniencia, apoyado, parece que incondicionalmente, por ese grupo que en su título lleva en qué lugar de la trinchera dice situarse: Esquerra. No entiendo el deslizamiento de la política catalana a cumbres borrascosas cuando lo que hay que hacer es acabar con los recortes y con la política nefasta de la derecha regional, y siempre estatal, claro, que coinciden en sus objetivos crematísticos, que los demás no entendemos porque están demasiado alto y no vemos bien.

Y por no entender lo que menos entiendo es que no haya sensatez progresista para la formación de un gobierno provisional de izquierdas. Me explico para que se entienda lo que quiero decir.

Sin entender de política a mi lo que me parece más razonable es avanzar. Avanzar ahora es, sobre todo, retroceder, corregir, ponernos al día, y seguir avanzando. Y eso se puede hacer con un gobierno pactado entre el PSOE, Podemos, Unidad Popular, Esquerra, etc. Un gobierno que derogue la Reforma Laboral, la Ley Mordaza y los cambios peperos en la Ley sobre el Aborto. Que haga el plan de emergencia social que plantea Podemos y, sobre todo, que reforme la ley electoral para que sea lo más proporcional posible, que de eso depende que los futuros resultados sea democráticos. Y no voy a entrar en lo que debiera completar esa estrategia, que es un proceso constituyente, porque tal vez eso divida las fuerzas, aunque también habría que intentarlo.

Porque si vamos a unas nuevas elecciones, ignoramos lo que pueda pasar, por mucho que Pablo Iglesias diga que cada vez que hay nuevas elecciones, Podemos avanza. No se debería ir, por ninguna estrategia partidista, a unas nuevas elecciones si antes no se ha reformado la ley electoral. Y eso se hace estableciendo un pacto con los cambios pactados y el tiempo de vida marcado para una nueva convocatoria.

Y no entiendo que para ese objetivo no se aplace la cuestión territorial, el referéndum que tantas ampollas levanta en las fuerzas del bien, del orden, de lo que ha sido y tiene que seguir siendo, de las fuerzas inmovilistas (ese término me recuerda tanto a Arias Navarro, por el que se pasó por encima para avanzar). Claro que hay que hacer referéndum en Cataluña, y en el País Vasco, supongo, y tal vez en Galicia, y por favor, también en Collado Mediano, pero para qué queremos hacerlo si puede haber un gobierno como el que hemos tenido estos últimos años, y no tan últimos.

No lo entiendo, pero debe ser por eso, porque no entiendo de política. Pero lo voy a decir claramente, no me gustan los que sí entienden de política porque se callan sus verdaderos intereses, porque no explican nada, porque no actúan de manera decidida en favor de la gente como yo, que quiere salir del oscurantismo y la mediocridad, de la miseria, para respirar libre según se camina. Como está ocurriendo en los ayuntamientos de nuevo cuño, donde el aire se va purificando.

Y tampoco entiendo que en este delicadísimo proceso no estemos en la calle, que los movimientos sociales, abandonados por Podemos y por Izquierda Unida en función de su trabajo electoral e institucional, no ocupen permanentemente la calle exigiendo, nos da igual la fórmula del gobierno, derogar lo que se ha hecho mal y que es imprescindible enderezarlo, y avanzar. Sí, avanzar. ¿Es tan complicado? Es que no lo entiendo.

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  1. Marisa Sanchez de Andre
  2. Juan de la Cruz

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