Operación Cuarto Millennium

Oct
2015
16

Publicado por en Arte y cultura, Libros

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Ya lo he dicho en público en el Espacio Leer dentro de la programación de Getafe Negro, ese espléndido festival de novela policial que cada vez se extiende más, así que puedo repetirlo con tranquilidad en esta que es mi casa: lo que han hecho con esa pretendida continuación de la serie Millennium es enfangar el nombre de Stig Larsson. Por mucho que sea la mía una reacción visceral de la que no me arrepiento, porque me ha disgustado profundamente. 

Sé bien que entre los especialistas la trilogía del autor sueco tuvo un recibimiento dispar. Lo que más comparto es que el mejor fue el primer título, pero en general me gustó el conjunto, me lo pasé bien. Los dos personajes centrales, el de ese periodista de investigación que es Mikael Blomkvist y, muy especialmente, Lisbeth Salander, me parecen dibujados con una fuerza poderosa, y la trama bien trenzada y llena de interés. Sólo Lisbeth ha ganado para Larsson un espacio digno en la novela negra, al menos por el recuerdo considerado que muchos le tenemos. Y hay más.

Entonces llega Lo que no te mata te hace más fuerte, firmada por David Lagercrantz, presentándose como el cuarto volumen de la saga Millennium. Ignoro los entresijos de este lanzamiento editorial, ni me importan. Considero que Planeta, bajo su sello Destino, ha jugado sucio. Tratar de vender una novela cobijándose en el prestigio de un autor desaparecido, me parece de por sí peligroso, decisión exclusivamente explicada por su interés mercantil, pero cuando se trata de una novela que además no llega a la suela de los zapatos al predecesor, llega a ser insultante.

Reconozco que apenas he pasado de las cien primeras páginas porque no he querido seguir perdiendo el tiempo. A esa altura el autor se ha dedicado a presentar personajes, uno detrás de otro, me ha ofrecido bien pocas dosis de qué va la trama y, finalmente, no me ha enganchado lo que me ha contado, que es lo esencial. Incluso hay diálogos que los voy a manejar en mis talleres para explicar lo que no hay que hacer. Por eso, preguntándome cuándo iba a empezar la cosa, lo he dejado. Realmente esperaba otra cosa, pero que nadie se llame a engaño si pilla esta novela en una librería: como mucho, es la novela de un autor del montón, uno de tantos escritores del norte que por la política de ayudas a la traducción nos ha invadido en los últimos años. Y es que ya está bien de que mediocridades como la de Lagercrantz (tampoco voy a hacer sangre) quiten el espacio que se merecen muchas novelas de los que escribimos en nuestro país.

Hay un segundo dato doble que explica mi renuncia a seguir leyendo, y lo cuento tal cual. primero, ha coincidido en el tiempo con el fallecimiento de Mankell, al que yo he dedicado todo el verano. Y este “cuarto milenio”ha tenido la mala pata de coincidir, más o menos, con la publicación de la última obra de ese monstruo que es Don Winslow, El cártel, continuación de aquella novela que tanto efecto produjo que se titulaba El poder del perro. Un novelón que sí merece la pena buscar a costa de lo que sea, como ya he confirmado con las primeras treinta páginas leídas.

Las librerías son una especie en peligro de extinción, dejando la venta en su abrumadora mayoría en manos de las grandes superficies que sólo venden aquello que sale en televisión. Los editores llevan tiempo pasándolas canutas, los que sobreviven, editando mucho menos aunque todavía tal vez demasiado. Y la salida, al parecer, es ir a lo súper seguro, incluso entrando en operaciones tan poco éticas como esta de la que hablo, nunca apostar por el riesgo. Al menos las editoriales importantes se han centrado (casi exclusivamente, que es el problema) en dirigirse al lector que busca lo fácil, lo masticado. Y me da la impresión de que, a la larga, es una apuesta contraproducente, pero ellas sabrán, claro, y los demás, quienes lo sufrimos.

Como escritor me indignan fenómenos editoriales como el comentado y quería compartir con vosotros mi opinión.

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