Parado de larga duración

Sep
2018
14

Publicado por en Sociedad

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Hola, me llamo Víctor Claudín y soy un “parado de larga duración”.

Sí, también soy otras cosas: periodista, escritor, productor de eventos culturales, defensor de causas perdidas, por supuesto padre, esposo, amigo, etc. Pero las últimas veces que he salido por televisión ha sido como parado de larga duración.

Ayer mismo aparecí en ese programa a través del que sigo la actualidad política, para que no sea tan gravoso, y que se llama el Intermedio. Con el rótulo de esa nueva profesión que creo que no merezco.

La realidad es tozuda, y es que desde septiembre del 2009 (¡9 años!) estoy en el paro, salvo un par de meses que me contrataron para ser el responsable de la sección de nacional y de la página web de un diario que iba a salir a nivel nacional, La Voz de la Calle. Un proyecto que se frustró antes de tiempo. Corría el año 2011 y yo me iba a entregar durante cinco años a la lucha en la calle como activista del 15M, además de seguir buscándome la vida.

Los primeros años, tres o cuatro, fueron terribles, sentimiento de inutilidad,  amoldarse a la falta de dinero, acudir a donde podía hallar un curro, mandar curriculums, ver a gente con opciones de ayudarme. Nada, nada de nada. Depresión e indignidad. Todo el sector se había venido abajo.

No enfermé, como tantos otros, que incluso han terminado suicidándose, al no cejar en mis actividades, sobre todo en la de escribir, de ahí que en este tiempo haya publicado tres novelas (Cosecha negra, Vis a vis y Los demonios andan sueltos), un libro de cuentos (Tren de la noche) haya colaborado en algún otro, como Amigo Labordeta, y he editado dos a partir de la experiencia con la gente de mi taller literario: Voces de papel y Palabra de taller. Además, en la actualidad tengo dos novelas terminadas y un libro de relatos que ya aparecerá a primeros de año.

Todo fue deprimente hasta que comprendí que nadie iba a contar ya conmigo, que estaba definitivamente fuera del mercado laboral, así que lo que hiciera lo tenía que hacer yo, por mi cuenta, como pudiese. Del estado no podía esperar absolutamente nada. Y del mercado, menos.

En aquellos primeros años de la puta estafa, con la PAH conseguimos un año de carencia en el pago de la hipoteca de nuestra casa (hipoteca multidivisa, otra estafa bancaria), pero seguíamos sin poder pagarla porque había subido desconsideradamente (de 800 a más de 1.600 en muy poco tiempo) así que recurrimos a familiares y amigos e hicimos pública nuestra situación, explicando que en contraprestación montábamos una asociación cultural. (https://www.facebook.com/notes/v%C3%ADctor-claud%C3%ADn/defendemos-nuestra-casa-con-una-asociacion-cultural/10204378089036095/?__xts__[0]=68.ARB8Q5ftLwN42NKxUKDiUMKYNtvXh7i29EaWpzVCoFK-RVolYqMTJxa6iAzkyi5scT3Tn41v36uLnihQsiG3Pt47xN8VLLFN5O3AD-b7VbGJ3RHq2e6sBcvXYi_IU7czAX_5nOph6j34F19eEddoRWv6ZtuhEMmQ7ZqdRHwGtWgxkR7IYrta9Po&__tn__=HH-R)

Así que, además de parado mantengo íntegra mi dignidad como persona, me siento útil, algo que a esta sociedad y a este estado se la refanfinfla. Claro que el desprecio absoluto a la creación, el maltrato al que está sometida, hace que no me sirva como trabajo remunerado, pero el esfuerzo de levantarme con varios objetivos todos los días, me mantiene sano.

El estado no sólo me ha abandonado, como a todos los parados, en especial a los que ya no valemos porque nuestro bagaje es la experiencia. No, es que además se burlan de mí, robándome. Lo quiero explicar: Por ser mayor cobro el subsidio de 430€ (creo que me han subido 3€ en 7 años, o algo parecido), y cuando un día consigo sacar algo más, que me paguen una colaboración, por ejemplo, lo que supere ese mes el salario mínimo, me lo quitan, me lo roban. En realidad, una injusticia parecida no es novedad en un mundo esencialmente injusto que no tiene en cuenta a las personas, sino que trabaja en función de resultados, de estadísticas. No entienden de sufrimiento.

Otra de las razones para no haber perdido mi dignidad es que soy consciente de lo que ha pasado: que esta monumental estafa de los bancos, las grandes empresas y los políticos a su servicio, que llaman irónicamente crisis, pero que no les ha afectado a ellos, se montó, precisamente, para recortar derechos y detener el progreso y rebajar las expectativas de la sociedad del bienestar que creíamos estar alcanzando. Lo han destrozado todo, hemos retrocedido hasta cotas puede que insalvables.

Ahí estamos, muchos, en el paro. Otros ya están en la mendicidad. Los hay trabajando como verdaderos esclavos. Algunos se defienden. Incluso los hay que apenas han notado diferencia, son la abrumadora minoría. Pero ellos, los que nos manejan y gobiernan el mundo, tienen cada vez más dinero, cada día más poder, a cada minuto dependemos más de sus caprichos y sus ambiciones.

Quien sabe, a lo mejor yo mismo, con los míos, con los que están cerca, consigo montar mi propio puesto de trabajo, es una posibilidad que me queda. Creo más que nunca en la solidaridad, más que nunca desprecio y detesto a los que administran nuestras vidas porque sólo buscan el propio beneficio y no les preocupan los demás.

Foto de la pantalla que me envió mi hijo.

Para quien quiera ver mi intervención en el programa de el Intermedio, sobre el minuto 39,10: https://www.atresplayer.com/lasexta/programas/el-intermedio/temporada-13/el-jovencito-franconstein-y-su-ayudante-wyor-tratan-de-resucitar-a-franco_5b9ac85c7ed1a8176b10e59f/

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