Podemos y la decepción

Dic
2014
30

Publicado por en Sierra Noroeste, Sociedad

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En 1982, durante la noche electoral, se celebraba en la Plaza Mayor el triunfo del PSOE, se pensaba entonces que el triunfo de la izquierda (y era verdad en gran medida). Recuerdo con toda nitidez que, aunque contento, yo tenía un regusto de tristeza, un poso de insatisfacción, un importante deje de preocupación. Porque aquel triunfo socialista se conjugaba con una debacle comunista, y eso no me gustaba, yo pensaba desde mi independencia, que esa circunstancia iba a resultar muy negativa para el futuro que se abría en el país ese día. Y efectivamente resultó ser muy perjudicial. Abrigo todas las esperanzas posibles en los triunfos de Podemos, pero igual que en aquella noche, mi inseparable sentido crítico reconoce que con Podemos no va a llegar la alternativa necesaria en la que muchos creemos, por mucho que sí puede traer el cambio necesario.

No voy a decir que haya que cambiar el sistema actual, puede que por algún prejuicio pequeño burgués que me advierte de hecatombes inexistentes, pero desde luego en lo que creo firmemente es en que hay que ser todo lo más radical posible. Es decir, hay que provocar y llevar a cabo grandes transformaciones, que si no dan la vuelta al sistema, al menos reconduzcan su camino.

Sin embargo, Podemos, seguramente con buen criterio, está siendo posibilista, está reconduciendo sus reivindicaciones y planteamientos iniciales, idénticos a los que hemos tenido en la calle en estos casi cuatro años desde que explotó el 15M, decidiendo puntos realistas de un programa electoral. Porque se ha propuesto tomar el poder, y todo lo hace, ya, en función de ese objetivo.

Es algo decepcionante en el sentido de que parece que no puede suceder de otra manera, cuando se pasa de la calle a una acción política con visos de gobierno. Pero sigue siendo gratificante imaginar que quien puede gobernar haya nacido con las luchas y reivindicaciones de la gente común.

Ese es un aspecto diferenciador entre los deseos de antes y las nuevas perspectivas. Del mismo modo es preocupante la estrategia de no buscar la confluencia con otras fuerzas con similar discurso, decisión que podría dar al traste con la victoria de fuerzas progresistas en comunidades y, sobre todo, muchos municipios. Tanto cálculo electoral de cara a las elecciones generales puede estar motivado por dar tiempo para conocer las fuerzas internas, que es lo que se dice, y así lograr que nada manche el camino a la victoria final; pero también puede estar debido a un exceso de arrogancia y autosuficiencia que puede terminar recibiendo un castigo por parte de la población.

Y todavía un aspecto más, que vivo en directo en el círculo de mi municipio. Me refiero al peligro de supeditar a los colectivos de personas que han fundado los círculos, y que los han mantenido este tiempo, que han estado y están en la calle, a la aparente política de buscar la participación de los inscritos (exclusivamente vía Internet), a quienes termina dando todo el poder. Gentes a las que ni siquiera se conoce en los barrios y en los pueblos, que pueden ser, y de hecho en muchos sitios lo son, contrarios a la política y al espíritu de Podemos. Algo que recuerda mucho al abandono que en la práctica sufrieron los movimientos de masas por parte de los partidos de izquierda, durante la Transición, ocupándose tan sólo entonces de recibir a los arribistas y chaqueteros que tanto daño hicieron, mientras se desvinculaban de la realidad.

El secretario general del círculo de Podemos de Collado Mediano puede ser alguien, y sabremos en un par de días si asi ha sido, elegido a pesar del consenso en su contra de la asamblea presencial, pero que ha mantenido su candidatura en base a la esperanza de que los inscritos, el resto de la asamblea virtual, opte mayoritariamente por él. Esa falta de consideración por la gente luchadora, con mayor iniciativa (sin negar esas cualidades en los que no se conocen, pero es que no se conocen), me parece una irresponsabilidad de la estructura organizativa, considerando que, de entrada, no son más que sombras de las que no importa nada su naturaleza política.

Esta manera de hacer puede conducir a configurar una maquinaria incluso antidemocrática.

Sólo de pasada señalo que hay otros peligros gruesos en Podemos, como el hiperliderazgo, la no incorporación de perdedores valiosos en contiendas ya vividas, y el más evidente: la insistencia en estar permanentemente en las pantallas de la televisión, sin que se detecte el menor criterio selectivo ni de estrategia comunicacional. Pudiendo provocar en la gente, en el electorado incluso, el efecto directamente inverso al pretendido.

Sí, estoy por el triunfo de Podemos, me parece que, a pesar de los tropiezos y limitaciones ya irremediables, y de los peligros que se atisban, es una salida espléndida a la actual coyuntura social, económica y política que vive España. Pero lo que quiero decir es que estemos todos atentos a sus errores, no caigamos en el triunfalismo, no hagamos la vista gorda ante lo que nos parezca contrario a nuestras ideas, y delatemos lo que nos parezca que no marcha por el camino adecuado. Por si nos escuchan, que es una esperanza conveniente.

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  1. Juan de la Cruz

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