Por encuentros de canción de autor como el de Toledo

Abr
2017
06

Publicado por en Arte y cultura

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Permitirme que me sienta orgulloso y satisfecho del I Encuentro de Canción de Autor de Castilla La Mancha que se ha desarrollado en Toledo desde el 25 de marzo al 2 de abril de este año de 2017, organizado con Chus Aparicio y la Asociación Cultural Kali Panoa, y del que ahora me gustaría hacer balance. Una semana plena de emociones, de disfrute, de contenido cultural, de arte, de trabajo formativo. De buenos amigos.

Llevado a cabo, es lo primero que subrayar, gracias a la sensibilidad de la Dirección General de Juventud y Deportes de la Junta de Castilla La Mancha, que ha puesto todo la atención y el dinero preciso (por cierto, un agradecimiento cariñoso al trato, la atención y el apoyo de Juan Ramón Amores, director general), algo bien raro en este tiempo por parte de instituciones de todo tipo y signo. Y a colaboraciones tan preciosas como la de AIE, la Sociedad de Artistas, Intérpretes y Ejecutantes, la Biblioteca de Castilla La Mancha o Radio 3, y con la notable ausencia de la Fundación de la SGAE. Además de los bancos que están tras la iniciativa de Carnet Joven.

Canción de autor. Un sector artístico, del espectáculo, con límites subjetivos, con definiciones imprecisas. En la canción de autor se incluye la canción social (antes, protesta), la canción íntima, la poesía en la canción, la poesía cantada, la canción sincera… siempre como alternativa a la canción comercial, a la fabricada para vender y no para expresar al artista, a la que tiene a la industria y a los medios, protegiéndola, vendiéndola. Partiendo de ese punto, cada uno dirá si incluye a uno o a otro artista en esa definición.

Nosotros hemos programado a aquellos sobre los que no hay la menor duda de que son cantautores, de antes y de hoy. Hemos tenido un concierto de las voces históricas: Adolfo Celdrán y Elisa Serna, celebrando los 50 años de Canción del Pueblo, a los que sumamos José María Alfaya cantando los temas de Chicho Sánchez Ferlosio que tardamos tanto en saber que eran suyos porque los creíamos anónimos, y Luis Felipe Barrio y Matías Ávalos interpretando canciones de Hilario Camacho, que seguimos recordando. También pasaron los de siempre: Pablo Guerrero, Suburbano y Luis Pastor, igual que los de la generación inmediatamente posterior: Javier Batanero, Barrioandante, Javier Bergia y Begoña Olavide, tal vez María José Hernández. Y así hasta los más jóvenes, visiones tan distintas como las de Manu Clavijo, Marta Plumilla, Andrés Sudón, Juan Fernández Fernández, Javier Maroto, Carlos Ávila y Pedro Pastor.

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Era emocionante que gente que nunca había escuchado a María José Hernández, Javier Bergia, Begoña Olavide o Javier Batanero, por ejemplo, comentaran que de dónde habían salido artistas de esa talla, porque estuvieron espléndidos, como el poeta de la canción, Pablo Guerrero, por ejemplo. El mismo comentario sobre los más jóvenes. Y a pesar de que algunos no hicieron en Toledo el mejor concierto de su carrera, todos los espectáculos tuvieron una talla artística muy alta, incomparable con toda esa “cosa musical” que sale todos los días en televisión. No me he cansado de decir que podían haber sido otros los que estuvieran en Toledo, porque hay muchos, y muy buenos, pero que ninguno de los que ha pasado por el Círculo del Arte o por el Matadero Lab, sobraba.

Pero no ha sido sólo un festival con siete días seguidos de conciertos, con 40 artistas, entre solistas y musicos. Se han hecho tres mesas redondas, con José Miguel López, Fernando Íñiguez y Fernando Lucini, acompañados siempre por algunos de los cantautores mencionados que, además de opinar, también cantaban algún tema. Y hemos tenido becados a lo largo de toda la semana que han trabajado en talleres con Javier Batanero, Andrés Sudón y Manu Clavijo (apoyados por Juan Fernández Fernández y Marta Plumilla), en lo que ha sido un intercambio de experiencias entre quienes ya son profesionales experimentados a pesar de no ser conocidos (por culpa de cómo son las cosas), y quienes aún tienen que aprender (o encontrar su camino) aunque ya están decididos a que el escenario sea su medio de vida.

Y un dato más. También cantautores como José María Alfaya, Andrés Sudón, Manu Clavijo o Javier Maroto han acudido a la llamada de algunos institutos para charlar con los alumnos sobre su profesión, el sentido que para ellos tiene la canción, y demostrarles en la práctica qué es un buen tema. Una experiencia formidable que, seguramente, es la que más necesidad hay de repetir.

La canción de autor no se merece el maltrato a que está sometida por parte del mundo entero, salvo honrosas y minoritarias excepciones, como sus circuitos de bares, por ejemplo, donde en Madrid destacan La Fídula, Galileo y Libertad 8. No se merece el ostracismo en el que vive. Salir colectivamente a la superficie de manera tan digna en un Encuentro de estas características es tan fantástico que todavía no me lo creo. Pero ha sido, y con una acogida espléndida. Gracias a todos. Seguiremos trabajando, confiemos que una segunda edición afiance y haga crecer más y mejor el proyecto.

 

 

 

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    • V.C.

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