Vamos para atrás

Sep
2015
11

Publicado por en Sociedad

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Salvemos a las abejas. Protejamos el Ártico. Venta de los medios de comunicación a los capitales. Saqueo de las propiedades, empresas y servicios públicos. Omnipotencia del capital financiero. Corrupción generalizada, o mejor: sistema corrupto. Cinismo permanente, burla constante de los ciudadanos. Futuro tintado de pesadilla. Desajuste climático por la acción del ser humano. Vivimos el espejismo de la sociedad del bienestar para luego retroceder, cada vez más, a la sociedad esclavista. Países enteros se mueven por flujos de desplazados que nadie quiere…

Lo peor es que todo sucede vertiginosamente ante nuestros ojos. Dándonos cuenta, pero impotentes, o inconscientes. Como un corrido que te llena de lágrimas por golpeteo sucesivo de sentimientos refrenados, para luego secártelas con un nuevo trago de whisky y olvidarte que has sufrido.

Hace unos años yo me preguntaba, como supongo que lo haríais todos vosotros, por qué no estaba incluido el cuidado de la boca en la Seguridad Social, cómo nuestra sanidad mantenía al margen de su atención lo referido a una parte esencial de nuestro cuerpo, que tantas consecuencias tiene en otros órganos, y tanto dolor provoca. Era algo que se explicaba, y se explica, por el poder, al parecer, de la industria de ese sector; y se convertía en reivindicación sorda que ningún partido llevaba en su programa, y en ilusión legítima por conquistar.

Ahora eso suena a broma. ¿Que nos vamos a preocupar de que la atención dental se incluya en la sanidad pública cuando ahora tenemos que pagar muchas medicinas que antes eran gratis, cuando lo que necesitamos son más médicos porque los que están tienen masificado su trabajo, cuando tardan tanto las operaciones, etc? No, ahora la sanidad pública tiene muchas reivindicaciones más importantes; si bien eso no es óbice para que la atención dental entre en los programas de los que van a llevar los asuntos públicos en el futuro.

¿Y eso? Porque hemos retrocedido. Y lo hemos aceptado. Algunos gritando en la calle, la mayor parte de la gente soportando en silencio todas las medidas en su contra. Sí, lo hemos aceptado, así están las cosas. Hemos retrocedido en derechos, en condiciones económicas, en reglamentación laboral. En todo. Y ya está. Lo hemos aceptado. Unos pocos protestando, la mayor parte de la gente, callada, sumisa.

¡Es tan larga la lista de necesidades! ¡Y cómo sigue creciendo!

En algunos ayuntamientos se está demostrando que algo se puede recuperar, que se puede volver a avanzar. Pero hay cosas que ya se han perdido para siempre, por ejemplo propiedades públicas que los que son elegidos con la intención de lucrarse han vendido a sus amigos.

Claro que se puede dar la vuelta, desandar el camino negativo y reanudar una marcha decente, claro que sí se puede, pero sólo ocurrirá si esa “mayor parte de la gente” despierta, se quita el miedo y la modorra y levanta la cabeza. Y no sólo vota a los que defiendan sus intereses y no a los contrarios, sino que toma en sus manos las riendas de sus asuntos. Mientras, los poderes reales observando cómo se cumplen sus caprichos, cómo se obedecen sus designios.

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  1. Alena Collar
  2. Merche
  3. Juan de la Cruz
  4. Juan de la Cruz
  5. Alena Collar

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