Voix Vives Toledo 2017, una babel poética y revolucionaria

Sep
2017
07

Publicado por en Arte y cultura

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3 días, 120 manifestaciones artísticas, 40 poetas, 30 espacios urbanos, 18 editoriales, 15 países, 9 lenguas… esas son algunas de las estadísticas (Impresionantes, por cierto) de un festival poético, el que se ha celebrado en Toledo los días 1, 2 y 3 de septiembre, que se llama Voix Vives, que nació a partir del existente en Séte, Francia, y también se hace en Italia y en Palestina. De Mediterráneo en Mediterráneo. Una ciudad de Toledo transformada por el poder de la palabra.

El epicentro es la plaza del Ayuntamiento, delante de la catedral. Allí hay un mercadillo de artesanía y de libros de poesía. También está la caseta de la organización. Y ante el escenario por donde van a sucederse las lecturas y algunas animaciones musicales, las tumbonas características del festival, que también encuentras en la plaza del Salvador.

De repente la ciudad es poesía. Toledo, una ciudad de piedra de arriba abajo, en movimiento y removida por la palabra poética. No voy a dar el nombre de todos los rincones donde, durante ese tiempo, te encontrabas con lecturas poéticas, tal vez con música, una verdadera delicia encontrarlos como en una gymkana de arte.

Tras la inauguración, en una placita donde presentan a una mujer siria y a un español, Juan Vicente Piqueras que, entre otros, recita un poema dedicado a Carlos Edmundo D’Ory, nada menos, importante poeta Piqueras. Ella es Hala Mohammed, siria, y con ella el sentimiento se desborda, cuando cuenta que murieron sus padres, su casa quedó destruida y sólo espera que, cuando vuelva, aquel árbol delante de su casa la recuerde. Y por eso, bajo los árboles de esa esquina perdida del mundo, se siente reconfortada… por la magia. Primeras lágrimas. Hala merece un tremendo respeto. Alguien con el corazón abierto ante su humanidad quiere que Toledo vaya muy cerca de su corazón, allá donde el destino la lleve, y le regala un símbolo personal del dolor y la resistencia en un colgante de oro. Primeros abrazos. Se le va a seguir escuchando en otros emplazamientos sus poemas a los refugiados.

El argelino Hamid Tibouchi clama por la paz, “Un hilo me une a la infancia: el alambre de espinos”. Él dice que dibuja poemas y escribe dibujos. Sebastián Fiorilli, argentino afincado en Tirso de Molina describe lo que le rodea, gran declamador. Ana Grioott no nos deja dormir con sus cuentos para irse a dormir, ¿Dónde recita Graciela Zárate? ¿Y la albanesa Mimoza Ahmeti? ¿Y…? ¿Donde se hacen los talleres? Tenemos luego que ver si hay algo editado de la granadina Beatrice Borgia o del tunecino Mohammed Abu Zaid o de la vizcaína Leire Bilbao. “Una flor/ se injerta en la sombra de otra/ no tiene corazón más que el pétalo”, de José Luis Calvo. En los baños árabes Medina Mudéjar hay que ir con toalla y bañador para escuchar al libanés Abdo Wazen o al español Miguel Bregovic. En las mazmorras de la Posada de la Hermandad descubres de rodillas a David Trashumante. “Pero hay sin embargo que volver a tapar el agujero/ para dejar el silencio/ allí donde está”, dice la francesa Brigitte Baumié, e Iván Pérez “Dyso”: “mi monstruo menstruó a dúo una genial orgía”.

Hubo poetas que no conectan con los gustos de algunos. Pero se escucha tanto, y además tan distinto, bello, grande, hondo, plural… que siempre algo se te revuelve detrás del ombligo, desde donde ya cada uno está cerca del fin del mundo.

La ruta surrealistas, guiados por Guille Toledo, organizada por Cuéntame Toledo, que está detrás de casi todas las iniciativas. Recorremos varias esquinas de la calle, donde los poetas vuelven a recitar, y los presentes se enteran de las correrías de Luis Buñuel y los componentes de la Orden de Toledo, en las famosas noches toledanas. Y de otros asuntos que tienen que ver.

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La poesía no es capaz de cambiar nada más que, “solamente”, a cada persona, a cada uno de nosotros mismos. Pero como asistente al Voix Vives, algo siento que va retorciéndose por dentro.

El festival se caracteriza igualmente por otros valores que nacen de la poesía y que son solidarios. Los poetas se alojan en casas particulares de familias acogedoras, lo que imprime al evento un carácter especial. Un enorme trabajo de voluntarios, imprescindible para que ese ingente volumen de trabajo pueda salir adelante. Los jóvenes participan, ayudan, escuchan, preguntan. Alicia Avilés entrevista a Paco Ibáñez y a Hala Mohammed para eldiario.es, a quien se agradece su atención exhaustiva. Ayudas económicas (el Ayuntamiento, por ejemplo), sí, pero tienen que crecer y llegar nuevas. Siempre, de un lado a otro, confirmando que todo va bien, pero también recitando, Alicia Es. Martínez, la directora del Festival, alma mater indispensable y que lo define todo así: “Es un festival poético, por eso es un festival político”. Y detrás todo un equipo, con traductores, presentadores, intérpretes, etc., con Amadeo Aranda, insustituible. Y Maithé Vallès-Bled, directora del Comité Internacional, de donde brotó hace años esta fantástica aventura.

Hay conciertos de Paco Ibáñez y Carmen Linares en el teatro De Rojas. Paco, además, es el padrino de lujo del festival. Los dos se reúnen con las familias que acogen, en la casa de Paco de Lucía, convertida en hotel de cinco habitaciones. Paco Ibáñez: Nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno. Nos queda la palabra, si nos la quitan, desaparecemos, ahí está todo. El sentimiento y la razón han de ir juntos. Quien se aleja de la poesía, se aleja de sí mismo. La intuición es la clave de mi vida. A Paco y a Carmen los preceden en el escenario Fanny Rubio, Carlos Ávila (que nos encontraremos por todas partes, recitando, presentando, cantando, animando), Teresa Pascual, Hala Mohammed, Begonya Pozo, Rodolfo Hälster, Miren Agur, Javier Manzano, con Virginia Hernández como intérprete al lenguaje de los signos

La bajada desde Zocodover en el evento final coincide con la caída del sol sobre la hermosísima ciudad de Toledo. Anochece. El cortejo alegre e ilusionado recorre diversos enclaves (siempre la Historia), desde Zocodover, pasando por las escaleras del Miradero, la Puerta del Sol, Puerta de Bisagra, Jardines de la Vega y Sisebuto, con recitales y animaciones poéticas de la mano de la compañía ETR, Escuela de Teatro y Ruido, y todos los poetas que han participado en el festival. Con música medieval de Eduardo Paniagua, con César Carazo y Wafir Sheik, como en otras ocasiones hemos escuchado a Milo ke Mandarini o La Caja de Música.

Una ciudad envuelta por la poesía, por el sentimiento. Debajo está el mar.

Luego nos fuimos a nuestra casa, a recuperar la rutina que habíamos despistado durante tres días. Tres días de vivir un sueño, de alejarnos pero sin olvidar este mundo feo y cruel en el que vivimos. Regresamos a lo de antes, pero tal vez ya no íbamos a ser exactamente los mismos. Habíamos asistido a un trallazo de muchas horas de emoción, de sensibilidad, de imágenes, de ideas, de cerveza, de vino malo, de paz, de refugio íntimo, de resistencia colectiva, de generosidad a raudales. Había sido Voix Vives Toledo 2017, una babel poética, revolucionaria. Un ejemplo.

Juan Vicente Piqueras y Hala Muhammad

Hala Muhammad recita un poema dedicado a su madre

(Algunas de las fotos no son mías, sino de compañeros de la organización)

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  1. carmen peire

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