¿Y yo qué voto?

May
2014
23

Publicado por en Sociedad

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Jornada electoral del 25 de mayo, hay que elegir a los que nos van a representar en el Parlamento Europeo, un ámbito del poder donde cada vez se deciden más circunstancias que tienen que ver con las vidas de todos. Confieso que a estas alturas tengo el voto cogido por alfileres, así que voy a reflexionar en voz alta para tratar de verlo claro. Y me parece mentira no tener decidido el voto a cuatro días de la votación, pero es que en los últimos tiempos todos me han dado motivos para sufrir y para darme cuenta de que no puede haber nada establecido de antemano porque nadie se lo merece porque sí.

En primer lugar está la opción de abstenerse. Siempre la hay, y es legítima. Parece mentira que haya que hacerlo notar. Parece que no sea democrático abstenerse, y lo es absolutamente, según mi criterio, cuando se hace por convicción, no por comodidad o por lavarse las manos y dejar que sean los demás los que resuelvan mi vida. Porque en realidad, mientras que al mundo no se le dé la vuelta, tiene que haber unas gentes que nos administren, que regulen las normas de convivencia. Me parece tremenda esa insistencia por animar a la gente a votar. ¿Sea lo que sea? No. Yo animo a todos a participar, en la forma que su conciencia se lo dicte, en el sentido de transformar la sociedad y, por tanto, de derribar este régimen. Y está el voto en balnco, y el nulo… formas cuya consecuencia es muy similar.

Además, me parece que en este momento se trata de una decisión (la abstención) mucho más justificada que nunca, después de comprobar el nivel de corrupción alcanzado por los políticos, el grado de mentira y ocultación de sus verdaderos intereses. Por mucho que casi criminalicen a quien se abstiene o defiende la abstención, en realidad porque seguramente es lo que más carga de profundidad tiene en el camino de hacer saltar por los aires este sistema caduco y podrido. Pudiera ser.

De votar, claro, a mí sólo me interesan las opciones de izquierda, porque esos partidos como el PP, PSOE, CiU, UPyD, VOX, etc., sin ser lo mismo unos que otros, todos defienden y representan los intereses de los empresarios, de los bancos, de los poderosos, del sistema capitalista. Y yo no lo soy, soy un trabajador en paro a quien esos señores (todos esos señores, digan lo que digan) cada vez me maltratan más social, económica y políticamente, en definitiva: humanamente. Observa cómo se afanan por negarlo, por ocultarse tras una pátina de descarada demagogia, pero luego sus actos día tras día los delatan sin remedio. No creo en la equidistancia, o se está a un lado o al otro.

La izquierda, cuando más necesaria es la unidad, más diversidad procura, especialmente en formaciones recién nacidas, o casi y en el atrincheramiento de IU. Me gustaría no tener dudas y votar a Izquierda Unida porque ella aglutinara todas las sensibilidades que existen hoy en la izquierda. Pero resulta que IU también es esencialmente un aparato electoral como los otros, que se nutre de políticos profesionales como Willy Meyer del que prefiero no saber cuántos años lleva en Europa; pero es que además, y lo más importante, IU no asume la necesidad de primarias, no abre su programa a la participación activa de militantes y simpatizantes, no crea los recursos para destituir a los políticos que no sirven, que no funcionan, que se aprovechan de sus cargos, que no son eficaces, etc. No está por construir la unidad renunciando a sus privilegios, a sus dogmas, a sus prejuicios, a sus intereses grupales. Es decir, en una palabra, no se ha enterado del tiempo que se vive en este país después del 15M.

Hablando del movimiento del 15M, del que formo parte, que todavía mucha gente de la izquierda no se ha enterado que no es un partido, sino que es, exactamente un movimiento social y que, como tal, no es quien tiene que dar respuestas políticas, que eso lo deberían haber hecho otros… Pues hablando del 15M, igual que de él han nacido o fortalecido otros movimientos o iniciativas como la PAH, las comunidades de intercambio, los huertos comunales, las mareas, el 22M, el 10O, etc., también se ha disparado en varias direcciones políticas.

Casi todas las iniciativas nuevas han aparecido con la bandera de la unidad enarbolada, pero al no conseguir nada pues han decidido fragmentarla más, ahí está el Partido X, Recortes Cero, RED, Democracia Participativa, Podemos, etc., y, antes, Equo.

Ya que voto no quiero que mi voto se pierda, por lo que sólo me queda Equo, que tiene muy pocas posibilidades de conseguir un diputado, y Podemos, que tiene ya garantizado uno y podría sacar el segundo diputado. Encuestas dixit.

Seguramente voto por Podemos, con permiso y con todo mi respeto a las demás opciones, por supuesto; sobre todo por su proyecto de futuro. No me gusta su cabeza de lista, aunque me alegra su proyección mediática porque es la única manera de tener capacidad de competir. No me gusta su apresuramiento para nacer y ya presentarse a unas elecciones, como si eso volviera a ser tan trascendental. Pero entiendo que es valioso para el futuro medir las fuerzas de comienzo. También, para mí eso es lo sustancial, tener peso puede permitir que IU y Equo, sobre todo, pero también los demás, la vean como una fuerza política con la consistencia necesaria para establecer un diálogo que conduzca a la tan anhelada e indispensable unidad de quien está por la transformación de la sociedad.

A mi me interesa mucho más el 26 de mayo que el resultado de estas elecciones que, con una aplastante abstención va a consentir mantener en sus poltronas a los que nos están hundiendo en la miseria. ¡Y ojo al Tratado de Libre Comercio de EEUU y Europa que viene, que es lo que ya va a finiquitar nuestra naturaleza ciudadana, confirmando la sociedad europea como un cortijo medieval para solaz del capital!

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